martes, 7 de diciembre de 2010

Inscripciones inacabadas sobre expresión vital 2

Claves continuas
1
Con Nietzsche la pregunta por la vida pasa por la necesidad de negar lo vitalista que se encuentra en ella, vitalismo como engaño y falsa ilusión de una vida ya constituida que debiera afirmarse por el silo hecho de ser vida. La pregunta por la vida es tanto la afirmación de lo presente expresado, como la negación de lo establecido, siendo lo establecido y lo expresado diferentes por potencia.

2
El nihilismo activo asume la negación del establecimiento como afirmación de lo expresado. Lo que se expresa es lo que escapa a la determinación de la forma, que como rasgo de superficie posibilita la transformación de la forma en la multiplicidad de las relaciones a establecer. La forma acabada es el estancamiento de la fuerza expresiva.

3
Lo activo es la afirmación de la potencia que impide el estancamiento, la potencia es lo vital que solo puede ser expresado como puesta en movimiento, movimiento no unívoco ni teleológico. movimiento como apertura y multiplicidad

4
El movimiento constante es la puesta en juego de la potencia, es la interrelación de fuerzas que se trazan en la superficie de no afirmar lo establecido, por lo tanto la guerra es la expresión de la fuerza y el movimiento, asumir la guerra es la afirmación de la potencia.

5
la guerra nunca es direccional, unitaria, ni consecuente, en tanto potencia, la guerra es la implicación de la fuerza puestra en juego, no preestablecida, no mediada, no pactada, no es una fuerza formal ni significada, es una praxis localizada que no pretende más que la expresión de la potencia.

6
el aplacamiento de la guerra conduce al cuerpo acabado y la forma establecida, la voluntad de guerra no pretende acabar con la forma sino impedir que ella se establezca, nunca permitir el cierre del proceso ni el establecimiento de fuerzas unitarias, comprender el movimiento y la transformación como praxis constantes es impedir el cuerpo acabado.

7
Artaud prescribe en el teatro y la ciencia “el cuerpo solo muere porque se ha olvidado transformarlo” Nietzsche prescribe en el ocaso de los ídolos “De la escuela de guerra de la vida: lo que no mata me hace más fuerte”

8
La guerra implica la fortaleza y la transformación como rasgos constitutivos de si, es por tanto la guerra el principio de afirmación vital, el primer punto de choque de la guerra es el vitalismo de la vida acabada, por tanto el cuerpo es el campo de batalla constante e infinito.

9
Deleuze prescribe: “y, como los poderes no se conforman con ser exteriores, sino que se introducen en cada uno de nosotros, gracias a la filosofía, todos nos encontramos constantemente en conversaciones o negociaciones y en guerra de guerrillas con nosotros mismos”

10
Los poderes son la pretensión del establecimiento, nunca son únicos ni los mismos, se transforman constantemente para aplacar las potencias de la guerra, los poderes unifican, la potencia multiplica, nunca es la misma guerra ni el mismo campo de batalla, pero sólo gracias a que el campo de batalla se transforme la guerra puede explorar potencias en multiplicidad.

11
La guerra no es destrucción, lo que destruye es el estatismo y la finalidad, la guerra sólo hace pasar las fuerzas por lo que debe ser transformado, la transformación nunca es pasiva ni reactiva, siempre implica el dolor del acabamiento junto a la alegría de lo nuevamente inaugurado.

12
Con Spinoza la alegría es la expresión de la potencia, por ello toda guerra es un carnaval donde nada queda fijo y todo pasa por la experimentación y la interrelación, el carnaval como la guerra nunca está completo, son procesos inacabados que invocan la creación para poder efectuarse, la efectuación es la afirmación de la potencia, la conjuración de los procesos de la muerte.

No hay comentarios: